Nuestras cabañas no fueron diseñadas para destacar sobre el paisaje, sino para atenuarse dentro de él. La estructura portante — madera laminada de lenga y ñire cosechada en lotes certificados — se eleva sobre pilotes de acero galvanizado que alteran menos de un metro cuadrado de suelo cada diez metros lineales. Bajo los pisos corre un manto de calefacción geotérmica de baja entalpía, alimentada por el gradiente térmico del cerro; arriba, una chimenea a leña espera el momento en que la noche patagónica pide otra clase de calor.
El proyecto, del estudio local Otero-Bell junto al biólogo Dr. Esteban Martínez, obtuvo en 2021 la certificación LEED Gold en hospitalidad — la primera y única concedida a un lodge en Argentina. Cada decisión, desde la orientación de los aleros hasta la disposición de los ventanales, pasó antes por una lectura del terreno que por un render.
El resultado son siete refugios habitables que apenas se anuncian desde los senderos: una invitación a habitar el bosque sin interferir en su conversación.